Apostol Dr. Mario Roberto Coronado 20 - 08 - 2012 AÑADIR COMENTARIO

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, èse si tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!. 2ª. Juan 1:9-10.

Existe un llamado muy solemne y oportuno de parte de nuestro Señor, en cuanto a perseverar en la doctrina de Cristo. Para obedecer esta bendita demanda, todos necesitamos conocer algunos aspectos muy importantes que tienen que ver con el proceso del conocimiento y desarrollo de esta doctrina.

Principiemos por afirmar que doctrina es sinónimo de enseñanza e instrucción. De manera que para perseverar en la doctrina de Cristo, necesitamos ser enseñados o instruidos correctamente en todo el legado que nuestro Señor nos dejó para vivir la fe del santo evangelio.

Veamos los cuatro pasos indispensables para lograr exitosamente este santo propósito:

1. Necesitamos principiar por aprender y retener la enseñanza recibida por la Palabra de Dios, según lo recomienda el Apòstol Pablo en la 2ª. Tesalonicenses 2:15: Asì que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra. En este pasaje notamos que la doctrina se puede aprender por la misma Palabra que nuestro Señor hablò, descrita en los Evangelios, y por las cartas apostólicas que se escribieron bajo la unciòn del Espìritu Santo. Debe haber un profundo deseo e interés por aprender toda la enseñanza que Cristo nos enseñò durante su ministerio en esta tierra, corroborada y ampliada por los ministros que el mismo Señor envió a todas las naciones, para hacer discípulos fieles seguidores de Cristo. Esta gran comisión està registrada en Mateo 28:19-20.

2. Una vez aprendida la doctrina de Cristo; somos exhortados a obedecerla poniéndola por obra. Leamos Romanos 6:17: Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados. Solo cuando reconocemos que hemos sido entregados a la doctrina de nuestro Señor Jesucristo, procedemos de conformidad con el propósito santo de Dios. La doctrina nos sirve para cambiar los hábitos que habíamos adquirido durante todo el tiempo que estuvimos esclavizados por el pecado; rompe las ataduras de idolatría, hechicerìa y todas las demás malas pràcticas que por ignorancia, habíamos adoptado como nuestra manera de ser en el tiempo pasado. Si no obedecemos la doctrina de Cristo, abrimos puertas para que el dios de este siglo nos haga volver al fango cenagoso del pecado. Un cristiano extraviado de la senda de la verdad, es bocado fácil para el diablo.

3. Despuès de aprender y decidirnos obedecer esta doctrina; debemos nutrirnos diariamente con todas las enseñanzas que la conforman, para mantener siempre fresca la decisión de perseverar en el conocimiento profundo de nuestro Señor Jesucristo. 1ª. Timoteo 4:6 lo dice de mejor forma: Si esto enseñas a los hermanos, seràs buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Quien se nutre adecuadamente de la doctrina que ha recibido en su corazón, terminarà convirtiéndose en un ministro de Jesucristo, capacitado para enseñar también a otros, lo mismo que ha recibido.

4. Finalmente, debemos buscar la perfecciòn en la instrucción de nuestro Señor. Hebreos 6:1-2: Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Dios desea que nos graduemos en la doctrina de Cristo. No podemos quedarnos todo el tiempo en el nivel de “parvulitos”. Necesitamos perseverar dando gracias a Dios por habernos enseñado lo fundamental para nuestra salvación, pero debemos avanzar hacia el conocimiento mas profundo de toda la verdad que implica el reino del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Recordemos que Cristo viene pronto por una iglesia sin mancha ni arruga.

Mensajes Relacionados:

Tags: Categoria: Mensajes escritos

Deje un comentario