Apostol Dr. Mario Roberto Coronado 29 - 12 - 2010 3 COMENTARIOS

Tù, pues, hijo mìo, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesùs. Y lo que has oído de mì en la presencia de  muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jesùs.
2ª. Timoteo 2:1-3.

El amor de Dios se manifiesta de manera elocuente en todo momento.  Pablo como un instrumento del Señor, se dirige a Timoteo con mucho amor y ternura, tratándolo como a un hijo.  De esa misma manera lo hace el mismo Señor de la Gloria, a todos aquellos que por su santa misericordia, hemos recibido la potestad de llegar a ser hijos de Dios.

Los hijos verdaderos de Dios, somos llamados a formar un ejército de soldados de Cristo.  Un ejército que junto a los ejércitos celestiales, estemos preparados para pelear la buena batalla de la fe.  Debemos darnos cuenta que las Sagradas Escrituras, nos enseñan que el Evangelio es para aquellos valientes que lo arrebatan; es decir quienes no se conforman con las migajas que este mundo ofrece, sino que son inspirados por las cosas mejores que Dios ha prometido para cuantos le aman.

Pero para llegar a ser un buen soldado de Cristo, es necesario someterse a un proceso especial de entrenamiento espiritual y físico.  Al igual que en los ejércitos terrenales, todo recluta es preparado en forma disciplinada en todas las artes marciales propias de la milicia, hasta convertirlo en un soldado digno de representar a su patria ante cualquier enemigo que se le oponga.

El Apòstol Pablo recomienda al joven Timoteo que se someta a ese proceso de preparación castrense, diciéndole: fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesùs. Es claro que el tèrmino “fortalécete” es porque en ese momento Timoteo, necesitaba ser fortalecido; cambiando de un joven débil e inexperto, a un buen soldado bien experimentado en la gracia que hay en Cristo Jesùs.  Hoy es lo mismo; cristianos que no han sido fortalecidos previamente en la gracia de Cristo; caminan en este  mundo como fácil presa del diablo, porque al no haberse fortalecido en la gracia del Señor, fracasan confundiendo la gracia divina en una desgracia espiritual, viviendo en forma libertina, sin principios ni valores; indisciplinados y sin el coraje que cada buen soldado debe manifestar en todos los actos de su vida.

En el libro de Jueces 1:35, encontramos ejemplo de lo que se puede lograr  cuando los hijos de Dios han sido fortalecidos: Y los amorreos persistieron en habitar en el monte Heres, en Ajalòn y en Saalbim; pero cuando el poder de la casa de Josè se fortaleció, fueron sometidos a trabajos forzados. Cada soldado de Cristo, debe ser fortalecido para someter a los enemigos a la obediencia del evangelio, en lugar que ellos nos sometan a la obediencia del diablo.

Otro ejemplo lo vemos en 1º.Samuel 30:6: Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas.  Mas David se fortaleció en el Señor su Dios. Mientras el pueblo debilitado por las circunstancias adversas que se nos presentan en la vida; amargado por haber sido despojado de sus bienes y de su familia por el enemigo; sumergido en tal desesperación, planeaban apedrear a su líder. En cambio su líder David, como un buen soldado hizo lo correcto: Se fortaleció en el Señor su Dios.  Gracias a este sabio proceder, David recuperò todo lo que los amalecitas habían tomado, también rescatò a sus dos mujeres. (versículo 18).

Es evidente que todo soldado de Cristo, necesita ser fortalecido con la fortaleza que viene de Dios en Cristo Jesùs, y que el ser fortalecidos implica un proceso de sufrimiento de penalidades temporales, junto a nuestro gran comandante: Cristo Jesùs.   Debemos aprender a ser una especie de “kaibiles”; entrenados en la selva de la amargura, el desprecio, la critica, el odio, la injusticia, el orgullo, la vanidad y todas las fieras que son propias del terreno inhóspito de este mundo material.

Una vez fortalecidos, debemos preparar a otros hombres fieles que sean idóneos para continuar con las lecciones de la vida de ejércitos victoriosos en Cristo Jesùs.
¿Ya te enrolaste en el mejor ejército organizado por el Dios Todopoderoso?.  Si no los has hecho, hazlo ahora mismo.  Bendiciones.

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3 Comentarios en “¿CÒMO SE FORMA EL BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO?”

    mono
    18-03-2011 a las 2:15 pm

    muy bonita la imagen yo estoy en un equipo llamado SOLDADOS DE CRISTO

    kiril
    23-09-2011 a las 5:19 pm

    Gracias hermano Dios es Todopoderoso y fiel esto nos ayuda a seguir a delante la gran comisión a la cual llegamos a este mundo a seguir la buena batalla de la fe, prosiguiendo al blanco, preparándonos día a día a seguir adelante porque no somos de los que retroceden, sino de los que van en avanzada en el nombre de JESUS, BENDICIONES!!

    Ebed M.M.
    13-12-2011 a las 2:33 am

    1 de Pedro 2:1-3
    Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía,
    envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién
    nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
    crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benig-
    nidad del Señor.

    Hebreos 6:1-6
    Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cris-
    to, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento
    del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en
    Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de ma-
    nos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y
    esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es im-
    posible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del
    don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y
    asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes
    del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
    arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo
    de Dios y exponiéndole a vituperio.

    Hebreos 5:11-14
    Acerca de esto tenemos mucho que decir, y
    difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.
    Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo,
    tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los
    primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado
    a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
    Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la
    palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es
    para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso
    tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y
    del mal.

    Bendiciones!!!!

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