Apostol Dr. Mario Roberto Coronado 22 - 12 - 2010 1 COMENTARIO

Guarda, mediante el Espìritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado.
2ª. Tesalonicenses 1:14

Existe una inclinación natural en el ser humano, de buscar tesoros que lo enriquezcan.  Se sabe de personas y empresas que han gastado millones en dinero, en bienes materiales y horas hombre, en la insaciable sed de hacerse millonarios, buscando tesoros tanto en las profundidades de los océanos, como en la misma tierra.  Muchas vidas se han perdido en el accionar de este tipo de empresa.
Algunos aunque han tenido éxito en su emprendimiento; los tesoros obtenidos, no les ha retribuido la verdadera felicidad, ni la tan ansiada paz en sus corazones.

Parece ser que la mente humana no ha logrado entender que los verdaderos tesoros; los que en verdad enriquecen; que otorgan paz y gozo en el alma; no son materiales y por lo mismo no se encuentran dentro de la materia inerte.

¿Cuàles son y en donde se encuentran los verdaderos tesoros que el hombre necesita?  Las Sagradas Escrituras tienen la respuesta.  Colosenses 2:2-3 nos enseña lo siguiente: Para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Es evidente  que, los mejores tesoros de la vida, están relacionados con el verdadero conocimiento del misterio de Dios, quien se ha manifestado en Cristo Jesùs, para que nosotros podamos encontrar, mediante la fe y ese conocimiento revelado por el Espìritu Santo, todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento que están escondidos en el unigènito Hijo de Dios.

Es asombroso saber que para adquirir esos tesoros incomparables; no necesitamos de dinero ni recursos materiales de ninguna clase.  Solamente necesitamos tener fe para creer en la Palabra de Dios.

Lo que es màs, el mismo Dios nos ha hecho llegar hasta nosotros, en su grande misericordia, el regalo mas precioso que nunca jamàs se ha dado en este mundo. Lo envió a esta dimensión  para que hombres y mujeres, grandes y pequeños, sabios e ignorantes; podamos enriquecernos de manera integral, sin que tengamos que pagar nada.

Este tesoro, que contiene características muy valiosas, que abarcan tanto lo espiritual como lo material; es encomendado a cada creyente para que lo guarde en lo mas profundo de su ser, mediante el Espìritu Santo que habita en cada nacido de nuevo.

Las mismas Escrituras, revelaron proféticamente la composición de estos tesoros, definiéndolas de esta manera: El será la seguridad de tus tiempos, abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del Señor es tu tesoro. Isaias 33:6.

De la misma manera, el Profeta Isaias, nos anticipò lo que tiempo después se cumpliría, de acuerdo al santo propósito de Dios: Te darè los tesoros ocultos, y las riquezas de los lugares secretos, para que sepas que soy yo, el Señor, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre. (Isaias 45:3).

Como podemos ver, este tesoro es tan valioso no solo por su rica sustancia, si no por lo que Dios tuvo que hacer para que nosotros fueramos bendecidos con tanta riqueza.  Porque nuestro Padre Dios, no escatimò ni a su propio Hijo, sino que lo entregò por todos nosotros, ¿còmo no nos darà también con El todas las cosas?.  (Rom. 8:32).

¿Ya recibiste tù este glorioso tesoro?  Espero que sì; pero si aùn no lo tienes, este es el mejor momento de extender tus manos hacia Dios, quien te quiere bendecir, haciéndote partìcipe de sus riquezas de Gloria en Cristo Jesùs.  Amèn.

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Un Comentario en “CONOCIENDO EL TESORO QUE DIOS NOS HA DADO”

    Ayleen Sol Mayen de Samayoa
    20-07-2014 a las 5:52 pm

    Es verdaderamente un gusto escribirles y dejarles mi comentario, puedo decirles q para mi el significado de los tesoros de Cristo son manifestados por su Santo Espiritu el cual hace posible todas las cosas…para mi como cristiana puedo decir q no hay mayor tesoro q Nuestro propio Padre Celestial quien nos da la promesa de un tesoro q no le entrara orin q lo corrompa ni cosa sucia q lo contamine y es ahí donde todos los q esperamos ese reino lo gozaremos juntamente con El.

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